by Rodrigo
«Sólo en comunión fructifica el carisma» EG 130
ULTREYA FIN DE CURSO
Queridos
hermanos, éste sábado celebraremos nuestra Ultreya de fin de curso, es una gran
oportunidad para reencontrarnos de nuevo todos los cursillistas que, en algunas
ocasiones, hace tiempo que no nos vemos.
La
celebraremos en el Santuario de la Virgen de Cubas de Jorquera, y a
continuación confraternizaremos con una puesta en común de los platos que cada
uno quiera o pueda elaborar.
Saldremos de
la Delegación de Cultura y Educación a las 10:30 y es necesario confirmar la
asistencia para organizar los vehículos que nos lleven.
La vuelta la
realizaremos después de la comida.
Siendo éste
un gran momento de convivencia y rodeados por un magnífico entorno de
naturaleza, OS ESPERAMOS CON GRAN ILUSIÓN.
Junio, mes del
Sagrado Corazón
de Jesús
(V)
Una
reflexión para cada día del mes de junio
El corazón más dulce y más humilde
de la tierra es el Corazón de Jesús. Pero este corazón divino no puede quedar
indiferente frente a la ruina de tantas almas y es entonces cuando se conmueve
y grita: ¡Ay, del mundo por los escándalos!
Jesús trabaja por la salvación de
las almas; el escándalo roba las almas a Jesús para dárselas al demonio. Jesús
muere en la cruz para redimir a los pecadores; el escándalo hace estragos de la
inocencia, destruye y arruina la obra de la redención.
Dice San Agustín que el escandaloso
sufrirá tantos infiernos como las almas que él ha asesinado. Examínate bien. La
Magdalena fue escandalosa, pero reparó y llegó a ser santa. Haz tú lo mismo.
9. -EL PECADO VENIAL
En el tribunal de Anás, Jesús
recibe una bofetada de un siervo y en la humildad de su Corazón exclama: El
pecado venial deliberado es una bofetada a Jesús; no lo pone en la cruz como el
pecado mortal, pero es siempre un agravio, una injusticia, una ofensa.
¿Qué diríamos de un criado que
obedeciese los mandatos del amo, pero despreciase sus deseos y sus consejos?
¿Qué diríamos de un hijo que diese una bofetada a su madre? Nosotros hacemos
algo peor con Jesús cuando cometemos el pecado venial.
10.-LA MURMURACIÓN
Toma la vida de Jesús y léela a
fondo: no verás en Él una palabra de murmuración. El Sagrado Corazón es siempre
Él mismo: tiene una palabra dulce para los justos y los pecadores, una palabra
de ternura para sus traidores, una palabra de perdón para los que le
crucifican. Sobre todos extiende el manto benigno de la caridad. Por eso odia
tanto la murmuración y establece una regla especial: "No juzguéis y no
seréis juzgados", dice.
Junio, mes del Sagrado Corazón
de Jesús
(IV)
Una
reflexión para cada día del mes de junio
Corazón amantísimo de Jesús digno
de todo amor y de toda mi adoración; movido por el deseo de reparar y de lavar
las ofensas graves y numerosas hechas contra ti, y para evitar que yo mismo me
manche de la culpa de la ingratitud, te ofrezco y te consagro enteramente
mi corazón, mis afectos, mi trabajo y todo mi ser.
Por cuanto son pobres mis méritos,
¡oh Jesús!, te ofrezco mis oraciones, mis actos de penitencia, de humildad, de
obediencia y de las demás virtudes que practicaré hoy y durante mi vida entera
hasta el último suspiro.
Propongo hacer todo por tu gloria,
por tu amor y para consolar a tu Corazón. Te suplico aceptes mi humilde
ofrecimiento por las manos purísimas de tu Madre y Madre mía María.
Dispón de mí y de mis cosas, Señor,
según el beneplácito de tu Corazón. Amén.
P. León Dehón
6. -LA AGONÍA DEL CORAZÓN DE JESÚS
También Jesús llora. ¿Recordáis el
Huerto de los Olivos? Allí, el Corazón de Jesús fue expuesto al dolor, al
miedo, a la tristeza. Aquí Jesús te renueva aquella triste escena. Pide
adoradores, tiene sed de almas, y está solo, abandonado, olvidado. Solo en la
noche. Solo en las largas jornadas. Siempre solo. ¿Irá quizá alguno a hacerle
compañía?
Jesús vive en el sagrario y es
abandonado por el hombre. Quiere ser su comida y sufre el rechazo. Derrama por
él su sangre y la derrama inútilmente.
En vano el Señor llama adoradores a
su altar. En vano llama a las almas a la comunión; pero los hombres se obstinan
en vivir lejos de Él. Por eso, Él está triste.
7.-EL PECADO MORTAL
Jesús llora ante la muerte de su
amigo Lázaro. ¿Sabes tú por qué Jesús ante el cadáver de su amigo llora, vibra,
reza?
Porque era cadáver. He aquí tu
imagen cuando te duermes en el pecado. No bastan las invitaciones del ángel
custodio, las oraciones de la madre, los consejos de los amigos, las
correcciones del confesor. Queremos un milagro de Jesús. Es Jesús mismo quien
debe llorar, gritar, rezar por ti, alzar su voz. ¿Y tú tan fácilmente te
abandonas al pecado?
Con un pecado mortal pierdes todo,
todo está perdido. Tú eres sensible a todos los afectos más tiernos y
delicados. ¿no sientes nada al ofender a Dios, al ponerlo de nuevo en la cruz?
Sobre tu frente está esculpida la imagen de Dios y tú la manchas para echarla
en el fango.
Junio, mes del
Sagrado Corazón
de Jesús
(III)
Una
reflexión para cada día del mes de junio
Corazón amantísimo de Jesús digno
de todo amor y de toda mi adoración; movido por el deseo de reparar y de lavar
las ofensas graves y numerosas hechas contra ti, y para evitar que yo mismo me
manche de la culpa de la ingratitud, te ofrezco y te consagro enteramente
mi corazón, mis afectos, mi trabajo y todo mi ser.
Por cuanto son pobres mis méritos,
¡oh Jesús!, te ofrezco mis oraciones, mis actos de penitencia, de humildad, de
obediencia y de las demás virtudes que practicaré hoy y durante mi vida entera
hasta el último suspiro.
Propongo hacer todo por tu gloria,
por tu amor y para consolar a tu Corazón. Te suplico aceptes mi humilde
ofrecimiento por las manos purísimas de tu Madre y Madre mía María.
Dispón de mí y de mis cosas, Señor,
según el beneplácito de tu Corazón. Amén.
P. León Dehón
5.-LOS MANDAMIENTOS DE DIOS
Jesús habló claramente: "Si me
amas, guarda mis mandamientos" ¿Quieres salvarte? Observa mis mandamientos.
Aquí no hay escapatoria: para querer bien a Jesús y para salvarte, es necesario
que hagas lo que Él te manda: observar sus santos mandamientos.
A ti no te queda más que obedecer.
Sí, es necesario obedecer. Pero la obediencia debe ser completa; observarlos
todos y siempre.
Dios no ha dado ni cinco, ni siete
mandamientos, sino diez; y al infierno se va lo mismo por transgredir uno que
los diez. A la cárcel no se va por cometer muchos delitos; basta un solo
delito.
Fuente:
Web Católico de Javier
Junio, mes del
Sagrado Corazón
de Jesús
(II)
Una
reflexión para cada día del mes de junio
Corazón amantísimo de Jesús digno
de todo amor y de toda mi adoración; movido por el deseo de reparar y de lavar
las ofensas graves y numerosas hechas contra ti, y para evitar que yo mismo me
manche de la culpa de la ingratitud, te ofrezco y te consagro enteramente
mi corazón, mis afectos, mi trabajo y todo mi ser.
Por cuanto son pobres mis méritos,
¡oh Jesús!, te ofrezco mis oraciones, mis actos de penitencia, de humildad, de
obediencia y de las demás virtudes que practicaré hoy y durante mi vida entera
hasta el último suspiro.
Propongo hacer todo por tu gloria,
por tu amor y para consolar a tu Corazón. Te suplico aceptes mi humilde
ofrecimiento por las manos purísimas de tu Madre y Madre mía María.
Dispón de mí y de mis cosas, Señor,
según el beneplácito de tu Corazón. Amén.
P. León Dehón
4.-EL AMOR DE DIOS
Jesús te ama... y te da su Corazón,
símbolo de amor. Sobre este corazón se enciende una llama que quiere extenderse
e inflamar todos los corazones. ¡Jesús te ama!. He venido -dice Jesús- a traer
el fuego del amor sobre la tierra y ¿qué puedo desear sino que ese fuego se
encienda?
Mírate a ti mismo. ¿Cómo
correspondes al amor de Jesús? ¿Lo amas con todo tu corazón, con todas las
fuerzas?
A la mañana, cuando te despiertas,
¿tienes un pensamiento para Jesús? ¿Le rezas durante el día alguna jaculatoria?
Junio,
mes del
Sagrado Corazón de Jesús
Una reflexión para
cada día del mes de junio
Corazón amantísimo de Jesús digno
de todo amor y de toda mi adoración; movido por el deseo de reparar y de lavar
las ofensas graves y numerosas hechas contra ti, y para evitar que yo mismo me
manche de la culpa de la ingratitud, te ofrezco y te consagro enteramente
mi corazón, mis afectos, mi trabajo y todo mi ser.
Por cuanto son pobres mis méritos, ¡oh Jesús!, te ofrezco mis
oraciones, mis actos de penitencia, de humildad, de obediencia y de las demás
virtudes que practicaré hoy y durante mi vida entera hasta el último suspiro.
Propongo hacer todo por tu gloria, por tu amor y para consolar a
tu Corazón. Te suplico aceptes mi humilde ofrecimiento por las manos purísimas
de tu Madre y Madre mía María.
Dispón de mí y de mis cosas, Señor, según el beneplácito de tu
Corazón. Amén.
P. León Dehón
Día 1.- EL DIVINO CORAZÓN DE JESÚS
¡El Corazón de Jesús! Una herida, una corona de espinas, una
cruz, una llama, "He aquí el Corazón que tanto ha amado a los
hombres". ¿Quién nos ha dado aquel Corazón? Jesús mismo. Él nos había dado
todo: su doctrina, sus milagros, sus dones de la Eucaristía, su Madre divina.
Pero el hombre permanece todavía insensible a tantos dones. Su soberbia les
hace olvidar el Cielo, sus pasiones les hacen descender al fango. Fue entonces
cuando Jesús mismo dirigió una mirada piadosa sobre la humanidad; se apareció a
su hija predilecta, Margarita María de Alacoque, para manifestarle los tesoros
de su corazón.
Día 2.- FUENTE DE SALVACIÓN
En cada página del evangelio, el Corazón de Jesús habla de la fe.
Por la fe Jesús cura las almas, sana los cuerpos y resucita a los muertos. Cada
uno de los milagros es el fruto de la fe; cada palabra suya es una incitación a
la fe
La fe es necesaria como el pan que comes, como el aire que
respiras. Con la fe eres todo; sin la fe no eres nada. Con frecuencia nuestra
fe es lánguida como una llama a punto de extinguirse. Cuando en los campos, en
las casas, en las oficinas, en las tiendas, se mofan de tu fe ¿sientes el
coraje de defenderla sin sonrojarte, sin respeto humano? Cuando las pasiones te
asaltan ferozmente, ¿Te acuerdas que con un acto de fe resultas
invencible porque Dios combate por ti y contigo?
Día 3. -LA CORONA DE ESPINAS
Si observas al Corazón de Jesús, pruebas un sentimiento de pena.
Es coronado de espinas, mana sangre, es traspasado su Corazón. Es el símbolo de
la vida de Jesús. Nacido en medio de sufrimientos, abraza al dolor, abraza una
cruz, la lleva al Calvario, muere crucificado.
Jesús valora el dolor y crea una escuela: "Quien quiera
venir en pos de mí, tome su cruz" (Mt.16,24). Es una frase un poco amarga,
un poco triste, pero es así. El dolor cristiano está para purificar, para
santificar las almas.
La cruz que Él te da es aquella que es buena para ti. Trata de
tener devoción a tu cruz; ámala, como la amaron los Santos, como la amó Jesús.
Oración de las tres dictada por Jesús a Santa Faustina
Kowalska
Expiraste, Jesús, pero Tu muerte hizo brotar un manantial de vida para las
almas y el océano de Tu misericordia inundó todo el mundo. Oh, Fuente de Vida,
insondable misericordia divina, anega el mundo entero derramando sobre nosotros
hasta Tu última gota.
Oh, Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús, manantial de
misericordia para nosotros, en Ti confío.
El Señor le
dijo a Santa Faustina Kowalska lo siguiente sobre la oración de las tres:
A las tres de
la tarde en punto, implora Mi misericordia, especialmente por los pecadores; y,
aunque sea por un breve momento, sumérgete en Mi pasión, particularmente en Mi
abandono en el momento de la agonía. Esta es la hora de la gran misericordia
para todo el mundo. Yo te permitiré entrar en Mi dolor mortal. En esta hora, Yo
no rehusaré nada al alma que Me pida algo en virtud de Mi pasión.
Fuente: Web Católico de
Javier
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